¿QUÉ ES EL TIPO DE CAMBIO FLEXIBLE?
Serie Política Monetaria y Sociedad
Por Daniel Simons
El tipo de cambio flexible es un régimen monetario donde el precio del dólar varía según la cantidad de divisas disponibles en el país y la interacción constante entre la oferta y la demanda.
Esto funciona como un mecanismo natural de mercado, muy similar a lo que ocurre con cualquier producto de la canasta familiar: cuando un bien escasea, su precio sube de inmediato. De la misma forma, si ingresan más dólares por exportaciones o remesas, la cotización tiende a estabilizarse; si la demanda de dólares supera a la oferta bancaria disponible, el valor de la divisa se eleva.
1. El tipo de cambio fijo y el costo del subsidio implícito
En el tipo de cambio fijo, que regía en Bolivia hasta hace poco, se garantizaba la estabilidad de precios en moneda nacional. Los productos importados, comprados por lo general en dólares, costaban siempre la misma cantidad de bolivianos, manteniendo precios estables y bajos.
Sin embargo, la gran desventaja del esquema fijo es que agota progresivamente las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central. El Banco Central no entrega necesariamente un subsidio contable equivalente a la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo. Lo que hace es vender un activo público escaso —divisas líquidas— a un precio inferior al que equilibraría libremente el mercado.
Eso produce:
- Pérdida progresiva de reservas del Banco Central.
- Una transferencia implícita hacia quienes consiguen comprar dólares oficiales.
- Importaciones artificialmente baratas para esos beneficiarios.
- Mayor incentivo para demandar dólares oficiales y menor incentivo para ofrecerlos al mercado oficial.
- Posibles oportunidades de arbitraje: comprar dólares baratos oficialmente y revenderlos o utilizarlos donde tienen mayor valor.
2. El sistema totalmente flexible y el riesgo de inestabilidad
Por el contrario, en un sistema totalmente flexible, el dólar busca libremente su precio de equilibrio sin gastar las reservas del Estado. Su desventaja principal radica en la volatilidad extrema e inflación por costos, afectando el bolsillo del ciudadano y destruyendo la certidumbre operativa de las MYPEs.
Si el sistema se aplica con una flexibilidad absoluta, la inestabilidad puede ser destructiva. Bolivia no es una economía preparada para amortiguar una volatilidad cambiaria salvaje sin mecanismos de contención.
3. La flotación sucia: Del Bolsín del BCB a la Resolución 117/2026
Frente a estos dos extremos surge la flotación sucia o administrada. En la historia monetaria boliviana, este esquema funcionó exitosamente durante décadas a través del mecanismo del Bolsín del Banco Central, ajustando gradualmente la cotización según la oferta disponible antes de congelarse en 6.96 Bs.
En este sistema de flotación sucia, el mercado marca la tendencia general de la divisa, pero el Banco Central interviene estratégicamente mediante compra, venta o subastas para frenar picos especulativos y sobrerreacciones bruscas.
4. La realidad actual y el ajuste de costos en la empresa
En la actualidad, aunque formalmente se decretó un régimen flexible, el Banco Central de Bolivia aplica en los hechos una flotación sucia mediante la Resolución N.º 117/2026 e inyecciones de liquidez en el sistema financiero.
Para el sector empresarial, comprender esta mecánica es clave para ajustar las hojas de costo a la cotización operativa real.
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